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Http://amqueretaro.com/opinion/2015/07/16/temas-constitucionales-agenda-legislativa, 15 de julio de 2015
Temas Constitucionales: Agenda legislativa
El que legisla al aventón, comete errores por montón. Crear leyes o reglamentos es esencialmente un acto político que reviste formas jurídicas y tiene tales efectos. Implica el ejercicio de diversas competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) entre las que destacan las de negociación, el conocimiento de la técnica legislativa, entre otras.
En esta práctica resulta necesario tener un mapa que indique el punto de partida y el puerto de llegada, de manera que tanto el legislador como el grupo parlamentario y el colegiado completo, puedan tener claridad en las metas a conseguir, a fin de poder determinar los puntos comunes así como los disensos posibles.

Para tal efecto sirve una agenda legislativa. Esta se compone de aquellos proyectos que el legislador, o integrante del cabildo, desea conseguir en su periodo de representación. Se nutre tanto de las propuestas de campaña, como del ideario del partido. Y debe servir para concentrar sus recursos así como definir las comisiones en que se busque participar. Una agenda no es definitiva al inicio. Es válido y posible que se incorporen a la misma nuevos objetivos a partir de necesidades sociales detectadas, de retos que plantean los avances científicos y tecnológicos, o incluso de nuevas inquietudes personales.

Pero en todo caso el diseño original permitirá establecer prioridades y descartar algunos temas que no guarden estrecha relación con los objetivos mayores, o dispersen los esfuerzos para conseguirlos. Sirve igualmente para fijar prioridades, entre las que muy probablemente se encuentren las promesas de campaña. Temas que deben ser impulsados y en los que la factoría de las iniciativas debe ser de la primera importancia para el legislador. Idealmente al final de su periodo, este debe ser el núcleo de proyectos efectivamente convertidos en textos normativos.

Al contar con una agenda legislativa personal, puede construirse también con la suma de las mismas, la agenda del grupo o fracción parlamentaria, en la que desde luego el ejercicio de consenso deberá permitir tanto la atención de las legítimas aspiraciones de cada participante, como los objetivos del partido que los postuló, a fin de generar congruencia entre lo planteado ideológicamente y lo propuesto en campaña. La ventaja de una agenda por grupo o fracción, es permitir orientar el trabajo, la selección de comisiones y el mejor uso de recursos (conocimiento de cada integrante, asesores especializados, relaciones personales o profesionales, recursos económicos, etc.) para la consecución del mayor número de proyectos, a la vez que permite evidenciar los puntos de conflicto, para atenderlos oportunamente.

El que cada grupo o fracción cuenten con su agenda, permitirá a la vez la identificación de objetivos comunes, que sean la base de acuerdos sobre temas en los que, o exista plena coincidencia, o bien sea posible negociar las pocas asperezas existentes. También desde luego, evidenciará asuntos contradictorios, que deberán atenderse con los mejores métodos de la negociación política

Incluso, las ramas ejecutiva y judicial, así como los órganos autónomos, deben contar con su propia agenda de proyectos normativos, para su adecuada elaboración, propuesta así como cabildeo con la rama legislativa. Sin agenda, el riesgo es dejarse llevar por lo inmediato, distraer recursos en proyectos con pocas posibilidades, y desatender lo importante o ya comprometido.

Por: Luis Octavio Vado Grajales -
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